Cumbrear

Y si te dijera que ya no me queda tiempo.

Los momentos son coincidencias, lugares donde las palabras olfatean la distancia milimétrica que nos une en la mirada. Un sin fin de manos esculpiendo formas, sabores, silencios que hablan. Un paraíso naciente en el velo del paladar. Sensaciones que navegan en la deriva transitoria que atraviesa nuestras costas. 

Los momentos son estar. Poder cruzarnos en el ritual de lo cotidiano, entregarnos a la nocturnidad de la boca. Estar por el mero hecho de estar. Oírte desde este lado del corazón. Hablarte desde el epicentro de mi pecho. Tan solo estar. Trepar esta montaña de la presencia con el vaivén de la cintura, con el propósito de saborear los precipicios que se abren en la vidas que nos rodean. 

Estar es una palabra grande. Cumbrear más allá de lo que se dice, para mirar más lejos. El horizonte no se ve igual desde el cielo.

En ocasiones, no se coincide. Todo toma un rumbo distinto. Donde hubo hogar ahora solo quedan paredes. 

Ahora solo me queda tiempo para abrir mi cielo a montañas que quieran estar. Ahora, justamente ahora, me asciendo a través de mis escarpadas costillas. Me busco en la cumbre, quiero seguir creciéndome desde dentro, descubrir la vida meteórica que corona con un rebaño de nubes todos esos picos lejanos. 

Ahora necesito escribir mi historia. Sin tener muy claro el rumbo, sin saber exactamente cuál es mi estrella polar. Amo tanto mi sur que mis pies se dirigen al norte. 

2 comentarios de “Cumbrear”

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